Valet parking infantil Michelle Olmos Álvarez, la titular del C5i, presentó el último avance de seguridad pública: cámaras con inteligenci...
Valet parking infantil
Michelle Olmos Álvarez, la titular del C5i, presentó el último avance de seguridad pública: cámaras con inteligencia artificial bautizadas como "Humanitos", capaces de detectar menores extraviados mediante el análisis de su estatura. Este sistema, que combina lo último en vigilancia masiva con el abandono parental disfrazado de accidente, y promete revolucionar la forma en que perdemos y recuperamos a nuestros hijos durante la Feria Nacional de San Marcos.
El mecanismo opera con precisión robótica: cuando las cámaras identifican a un "humanito" caminando solo (definición técnica: ser vivo menor de 1.40 metros sin adulto visible en un radio de 5 metros), se activa una alerta que envía a los elementos de seguridad más cercanos. Estos "ángeles guardianes con placas" trasladarán al menor a una de las nueve Zonas Seguras, donde Policía Rosa y Cruz Roja fungirán como cuidadores temporales mientras esperan que los progenitores terminen su desmadre ferial.
Pero aquí viene el detalle tragicómico: las autoridades han tenido que aclarar, con la paciencia de quien explica lo obvio por enésima vez, que estas zonas no son guarderías gratuitas. El año pasado, varios padres astutos descubrieron que podían usar el sistema como servicio de niñería temporal, dejando a sus vástagos "perdidos" deliberadamente para disfrutar del Foro o de sus cervezas en paz, sabiendo que luego podrían reclamarlos como si fuera un servicio de valet parking infantil.
Este año, el C5i y el DIF han establecido límites claros: los niños solo podrán permanecer una hora en resguardo. Pasado este tiempo, el caso se escalará a la Procuraduría, donde los padres tendrán que explicar por qué consideraron aceptable dejar a su prole al cuidado de algoritmos y policías. Como medida adicional, el nombre del menor se publicará en las redes sociales del 911, convirtiendo lo que antes era un descuido vergonzoso en un espectáculo público digno de trending topic.
La ironía subyace en que los aguascalentenses necesitemos tecnología de punta para compensar la falta de responsabilidad básica. Mientras las cámaras escanean masas humanas buscando "humanitos" abandonados, uno no puede evitar preguntarse: ¿en qué momento dejamos que criar hijos se convirtiera en una actividad multitarea que compite con la diversión ferial?
El sistema, probado ya en el Festival de Calaveras, enfrentará su verdadero examen en el caos de la FNSM, donde el alcohol, las multitudes y el desenfado parental crearán el caldo de cultivo perfecto para que los algoritmos trabajen horas extras. Todo esto nos lleva a una reflexión incómoda: en la era de la hiperconectividad, donde podemos rastrear un paquete de Amazon en tiempo real, necesitamos que el gobierno nos ayude a no perder lo que debería ser nuestro principal tesoro.
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Detectando riñas... sin policías
Y ya que hablamos de innovaciones en materia de seguridad pública, chéquese esta: un sistema de vigilancia que promete detectar riñas antes de que ocurran, demostrando que en la era digital hasta la violencia callejera puede ser predecible. Michelle Olmos Álvarez, titular del C5i, explica con entusiasmo tecnocrático cómo funcionará este "algoritmo de aglomeración" que básicamente hace lo que cualquier vecino chismoso hace desde su ventana, pero con mayor precisión y menos prejuicios.
El sistema, desarrollado durante todo 2024 mediante el estudio minucioso de peleas reales (que en Aguascalientes abundan como puestos de tacos), identificará patrones sospechosos: grupos que se cierran en círculo, brazos que se alzan con mala intención, y ese movimiento característico de quien se quita la playera antes del combate. Una vez detectada la amenaza, las cámaras alertarán a los uniformados más cercanos, quienes teóricamente llegarán antes de que alguien termine con el ojo morado.
Pero la verdadera estrella del operativo de seguridad para la Feria Nacional de San Marcos serán los drones vigilantes. Estas máquinas voladoras patrullarán las zonas periféricas, esos lugares donde tradicionalmente la seguridad brilla por su ausencia. Olmos Álvarez los describe como la solución perfecta: incansables, omnipresentes y, sobre todo, inmunes a la tentación de abandonar su puesto por unos buenos chicharrones.
La ironía subyace en que necesitemos tecnología de punta para resolver problemas que deberían atenderse con presencia policial efectiva. Mientras las autoridades presumen sus algoritmos predictivos, los ciudadanos se preguntan si no sería más sencillo (y barato) tener suficientes elementos bien entrenados en las calles. Después de todo, por muy avanzado que sea el sistema, alguien tiene que ser el encargado de separar a los contendientes cuando la cámara emita su alerta.
Este despliegue tecnológico plantea preguntas incómodas: ¿de qué sirve detectar una pelea si no hay quien la detenga? ¿Serán los drones capaces de bajar a tierra y mediar en un conflicto? O como bien podría resumirlo cualquier asistente a la feria: "Qué bonito se ve el drone grabando mientras me parten mi madre".
Al final, el verdadero examen para este sistema no será su capacidad para identificar aglomeraciones sospechosas, sino la velocidad con que las autoridades puedan convertir esas alertas digitales en acciones concretas. Mientras tanto, Aguascalientes se consolida como laboratorio de seguridad 4.0, donde los algoritmos vigilan, los drones patrullan, y los ciudadanos esperan que toda esta tecnología realmente sirva para algo más que generar boletines de prensa llenos de merengue y mermelada.
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Urbanistas hablan en el desierto
Aguascalientes, el estado que duerme en un valle de burocracia y terrenos sin dueño (legal)
En un emocionante despliegue de "alguien debería hacer algo", el Colegio de Urbanistas de Aguascalientes sostuvo una reunión histórica con representantes municipales para concluir, con sorprendente lucidez, que el desorden urbano sigue siendo desordenado. Carlos Villalpando Ventura, presidente del colegio y probablemente el hombre más paciente del mundo, explicó que, tras horas de debate, descubrieron que el 55% del estado está en tierras sin certeza jurídica (o como le llaman los campesinos: "el terreno que trabajamos pero que técnicamente no existe"), que los municipios no tienen áreas de desarrollo urbano decentes (en algunos casos, el "departamento de urbanismo" es un escritorio en la esquina de Obras Públicas, junto al archivo muerto y la cafetera averiada), y que, increíblemente, sin planificación todo se vuelve un caos (noticia exclusiva: el agua moja).
Entre los asistentes, destacó la presencia de Kristian Vera (SADER), quien seguramente llevaba una presentación de PowerPoint titulada "El campo está jodido, pero aquí tienen unos folletos"; Trino Romo (Morena), diputado y experto en prometer ordenamiento territorial mientras su partido aprueba megaproyectos a lo loco; y un representante de SEDATU, que tomó notas para un informe que nadie leerá.
Como todo encuentro burocrático que se precie, el gran acuerdo fue: "vamos a seguir reuniéndonos". Porque nada soluciona la falta de acción como agendar más juntas donde se hable de la falta de acción. También se mencionó, con un dejo de esperanza, que los municipios deberían "fortalecer sus áreas de desarrollo urbano", lo que en realidad significa: "Dejen de poner al sobrino del alcalde a 'coordinar' urbanismo solo porque estudió dos semestres de Arquitectura en la UVM".
Las soluciones propuestas fueron las de siempre (o sea, ninguna): regularizar la tenencia de la tierra (un sueño tan viejo como la Reforma Agraria, pero que choca con el pequeño detalle de que a nadie en el gobierno le interesa resolverlo de verdad, porque terrenos sin papeles equivalen a votos cautivos y margen para favores políticos), actualizar planes de ordenamiento (es decir, pagar consultores para que hagan documentos que luego nadie aplicará, porque los ayuntamientos prefieren dar permisos "al vapor" a sus cuates), y facilitar el acceso a financiamiento (porque ¿qué mejor que endeudarse con un banco para un terreno que técnicamente no es tuyo?).
¿Algo cambiará? No. Pero al menos ahora habrá actas de reunión que justifiquen el sueldo de unos cuantos funcionarios. Mientras tanto, Aguascalientes seguirá creciendo como le da la gana: con fraccionamientos ilegales, tierras fantasmas y alcaldes que siguen pensando que "desarrollo urbano" es poner baches en las calles cada seis meses.
Fin del comunicado. (O como le diría un urbanista: "El diagnóstico está listo, la voluntad política… en otro sexenio").
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Tránsito Municipal y el arte de ver NADA
Mauricio López Muñoz, presidente de la Asociación de Estacionamientos Independientes y mártir contemporáneo de la movilidad urbana, ha presentado una denuncia que sorprende por su novedad: resulta que en Aguascalientes operan estacionamientos ilegales. ¡Vaya revelación! Lo realmente escandaloso es que esta práctica lleva décadas floreciendo bajo la mirada cómplice - cuando no participativa - de las autoridades municipales.
El panorama que describe López Muñoz es digno de estudio antropológico: en pleno corazón de la ciudad, donde deberían regir las más elementales normas de convivencia urbana, se ha instaurado un sistema de apropiación mafiosa del espacio público. Los "franeleros", esos emprendedores informales del asfalto, han establecido un sistema de cobro por servicios no prestados que haría llorar de emoción a cualquier capitalista despiadado.
La situación alcanza su cenit durante la Feria Nacional de San Marcos, cuando la ciudad se transforma en un gigantesco tiradero de coches donde cualquier banqueta, cualquier esquina, cualquier espacio que pueda albergar un vehículo se convierte en mercancía. Lo extraordinario no es que esto ocurra - eso sería esperar demasiado de nuestra cultura vial - sino que ocurra con la pasividad cómplice de quienes tienen el deber constitucional de impedirlo.
Las autoridades de Tránsito Municipal parecen haberse especializado en el arte de no ver. Mientras los estacionamientos regulares cumplen con sus obligaciones fiscales y de seguridad, en las calles aledañas se desarrolla un mercado negro que compite deslealmente, protegido por esa omisión calculada que huele a complicidad institucional.
¿Qué solución propone el buen señor López Muñoz? Que las autoridades hagan su trabajo. Revolucionario. Pedir que se aplique el reglamento de tránsito en Aguascalientes es como exigir que en un casino se respeten las leyes de la termodinámica: teóricamente posible, pero prácticamente inconcebible.
El verdadero escándalo aquí no son los franeleros - esos meros síntomas de una enfermedad mayor - sino la red de intereses creados que permite y alienta esta situación. Porque cuando un problema persiste durante décadas a pesar de ser evidente y soluble, debemos preguntarnos: ¿a quién beneficia esta aparente anarquía?
Mientras escribo estas líneas, algún emprendedor urbano está marcando con gis su territorio en una calle céntrica, preparándose para cobrar por un espacio que no le pertenece. Y en alguna oficina municipal, un funcionario está archivando la denuncia de López Muñoz en el cajón de los "problemas eternos" que nunca merecen solución pero siempre generan buenos discursos. La rueda sigue girando.
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Adiós aumento, hola viacrucis digital
El Periódico Oficial del Estado publicó hoy lo que bien podría llamarse "el fin de una era": a partir de ahora, en Aguascalientes, abordar un autobús requerirá dominar ecuaciones aritméticas básicas y tener una tarjeta con saldo exacto. La CMOV, en un arrebato de modernidad mal entendida, ha establecido que el transporte urbano mantendrá su precio de $10.50 por viaje - porque qué mejor manera de fomentar la inclusión financiera que con tarifas que nadie puede pagar con billetes enteros.
Para quienes califiquen a la tarifa preferencial (estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad), el dudoso placer de viajar en transporte público costará exactamente $5.25 - una cifra que garantiza que ningún abuelo podrá pagar con monedas sueltas sin antes hacer cálculos mentales. El sistema de trasbordo, diseñado aparentemente por un ingeniero con demasiado tiempo libre, permite hasta tres conexiones en 90 minutos con descuentos del 50% y 75% respectivamente - un modelo tan práctico que seguramente generará acaloradas discusiones entre conductores y pasajeros sobre el minutero exacto.
Mientras tanto, los taxis - esos últimos bastiones del efectivo - mantienen su tarifario clásico: $15 de banderazo (que milagrosamente se convierten en $20 cuando el conductor "no trae cambio"), $4 por kilómetro (precio que varía según la cara del pasajero) y $1 por minuto de espera (el reloj más caro de la entidad).
El transporte foráneo no se queda atrás en esta orgía decimal: $9.90 por los primeros 10 km, seguido de incrementos que oscilan entre $0.58 y $1.08 por kilómetro adicional - un sistema tan preciso que seguramente terminará en disputas sobre si fueron 250 o 251 metros los recorridos.
La joya de la corona es la disposición sobre el redondeo: si el conductor no tiene cambio exacto, deberá favorecer al usuario. O en lenguaje callejero: prepárense para escuchar "no traigo sueltos" como nuevo mantra de los operadores. Así, entre tarifas quebradas y sistemas de pago que requieren doctorado en finanzas personales, Aguascalientes da el salto a la modernidad... dejando atrás a medio pasaje en el intento.
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Tienditas, ganonas de ocurrencias del IEA
Gilberto López Torres, portavoz de los abarroteros aguascalentenses, acaba de soltar la verdad incómoda que nadie quería escuchar: prohibir la comida chatarra en las escuelas es como tratar de secar un charco con esponjas llenas de agujeros. Los niños, esos pequeños genios de la evasión, simplemente trasladarán sus compras de papas y refrescos a las tienditas del barrio, convirtiendo la medida en un perfecto "tiro por la culata regulatorio".
El panorama que pinta López Torres es digno de un manual de economía básica: cuando se restringe la oferta en un punto de venta, la demanda simplemente migra a otro. Así de simple. Las cooperativas escolares sufrirán, sí, pero las misceláneas del perímetro escolar probablemente vean aumentar sus ventas en un porcentaje directamente proporcional a la prohibición. Una verdadera "ley de conservación de la chatarra".
Pero el verdadero jugo de esta historia está en la confesión involuntaria del líder abarrotero: "El orden viene desde casa". Con esta frase, sin querer, pone el dedo en la llaga del problema real. Porque de qué sirve que la escuela sea un templo de alimentación saludable si al salir el niño se encuentra con el edén de los Cheetos y las Coca-Colas, bendecido por unos padres que prefieren la paz momentánea que da un refrigerio rápido a la batalla campal de imponer hábitos saludables.
La medida gubernamental es bienintencionada pero descomunalmente ingenua, porque choca contra tres realidades imbatibles:
- La economía informal de las tienditas, siempre lista para satisfacer demandas insatisfechas
- La pereza crónica de muchos padres para preparar lunchs saludables
- El irresistible poder de marketing de las marcas de snacks, que han convertido los productos chatarra en objetos de deseo infantil
Mientras las autoridades se felicitan por haber "limpiado" las escuelas, los verdaderos ganadores podrían ser precisamente aquellos a quienes se quería regular: los comerciantes informales de comida chatarra. Una ironía que no escapa al ojo crítico: el Estado crea la prohibición, el mercado negro se frota las manos.
Al final, como bien señala López Torres, el problema de fondo sigue intacto. Sin educación alimentaria real en los hogares y sin alternativas realmente atractivas para los niños, esta medida corre el riesgo de convertirse en otro ejercicio de cumplimiento formal que todos saben cómo evadir. La comida chatarra no desaparecerá, simplemente tomará un desvío por la tienda de la esquina antes de llegar al estómago de los niños.
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Los Nopales Automáticos
"Valet Parking Infantil"
[INTRO]
En la Feria de San Marcos,
lo nuevo es modernidad,
cámaras con algoritmos
pa’ buscar la niñez perdida.
"Humanitos" les decían,
por su estatura no más,
si el niño mide un metro cuarenta,
¡ALERTA! ¡Que se va a escapar!
[ESTROFA 1]
Lo dejan solito,
como equipaje en el aeropuerto,
"¡Ay, se me perdió el chamaco!"
PERO QUE CHIDO, 'PA SEGUIR PISTEANDO
[CORO]
¡Valet parking infantil!
Dejas al crío y te vas de party,
lo guardan en Zona Segura
con Policía Rosa y Cruz Roja de niñera.
¡Valet parking infantil!
Una hora gratis, después a Procu,
y si no lo recoges,
¡te funamos en TikTok!
[ESTROFA 2]
Y pa’ las riñas callejeras,
otro algoritmo nació,
si ve círculos de machos
y alguien que se saca el shirt.
Los drones graban en 4K,
pero no bajan a ayudar,
¡Qué bonito se ve el pleito
con filtro de Instagram!
[Puente]
(¡Allí viene el drone volando!)
"Señores, por favor,
no madreen en la feria,
que el algoritmo ya los marcó...
y en Twitter su desmadre salió
[Coro]
¡Hay Valet parking infantil!
La tecnología es pa’ tontos,
si no cuidas a tus hijos,
¿pa’ qué los hiciste, borracho?
¡Veremos riñas en Technicolor!
Y aunque hay cámaras y drones,
lo que falta en Aguascalientes...
¡ES UN POQUITO DE VERGÜENZA!